Por Vicente Martín Melchor

La seguridad nacional en un país tiene como objetivo la estabilidad y la continuidad de cualquier sociedad, la vida y el bienestar de sus ciudadanos. Cada día surgen nuevos riesgos y amenazas que afectan a nuestra seguridad, aunque se suelen mencionar riesgos y amenazas como el terrorismo, los ciberataques o el crimen organizado; realmente la lista es mucho más larga y compleja de abordar, la pandemia del Covid-19 es un ejemplo de ello.

La actual crisis sanitaria nos ha traído un escenario para el cual no estábamos del todo preparados y es que una pandemia ocasiona una emergencia de salud pública a nivel mundial, sin límites ni fronteras. En un mundo conectado y globalizado, las amenazas son impredecibles y por lo tanto más peligrosas.

La seguridad ante este desafío se ve afectada desde diferentes ámbitos y en diferentes lugares geográficos, tanto en países desarrollados, como aquellos que se encuentran en vías de desarrollo, en estos últimos con mayor intensidad y dureza. Primero, se ve desbordada la capacidad de los recursos sanitarios, insuficientes en la mayoría de los países; provocando además bajas importantes. Si se paraliza el tráfico de personas y mercancías y se paran ciertos sectores importantes, las consecuencias económicas se agravan y puede traer como consecuencia una crisis social y política. La suma de estos factores crea un clima de desestabilización social que puede conducir a la inseguridad, el conflicto y la violencia.

¿Qué papel juega la seguridad?

El concepto de seguridad integral que se está imponiendo, introduce nuevas disciplinas como la ciberseguridad y la tecnología, que no se ajusta a las estructuras tradicionales de algunas empresas proveedoras ni de las compañías receptoras. la tecnología tiene que ser por tanto el motor del cambio y asentarse en tres pilares: personas, inteligencia y tecnología.

Se debe sensibilizar y concienciar a los ciudadanos e instituciones de valor imprescindible de la seguridad en todos los ámbitos, como un bien para las personas, los bienes patrimoniales, el medioambiente y el desarrollo económico.
La seguridad pública o privada debe estar presente en todos los modelos de gestión de crisis, para responder de forma más rápida y efectiva ante nuevas amenazas.