Por Rubén Ramos Fernández

A estas alturas es una realidad reconocer que esta difícil situación nadie la podía haber previsto en su actual dimensión.

Nuestro día a día se ha tenido que adaptar a circunstancias de restricción de libertad que en nuestra sociedad occidental, y en concreto en nuestra cultura latina, choca diametralmente con nuestro estilo de vida. Uno de los mayores cambios se ha producido en el mundo académico y educativo, donde las aulas han pasado de lo presencial a lo virtual y la figura del profesor/a ha sufrido una auténtica revolución en una suerte de desdoblamiento: el conocimiento parte de los docentes, pero se imparte por las madres, padres y abuelos/as en el propio domicilio, con un soporte de plataformas digitales y dispositivos electrónicos.

Llegados a este punto, debemos detenernos en este planteamiento y analizar si todos los centros educativos, profesores/as, familias y en últimos términos niños/as disponen de los mismos medios… no hay lugar a la duda: NO.

 

Menores sin acceso a la educación

Si avanzamos un poco más en nuestra reflexión, la siguiente cuestión es aventurar el escenario que se nos plantea y  que desgraciadamente se repite crisis tras crisis: el aumento de la brecha social dejando atrás a los más desfavorecidos. En este caso, el riesgo de exclusión social se va nutrir de las dificultades de los más pequeños para poder seguir conectados al sistema educativo, que en no pocas familias supone prácticamente el único nexo de unión con la sociedad convencional.

Está sucediendo hoy y ahora: hay familias con cuatro, cinco o más miembros que se ven forzados a vivir el confinamiento en domicilios de menos de 70 metros cuadrados o en una única habitación y con graves dificultades económicas y sociales. Pedirles simplemente algo más que la simple supervivencia física y emocional es una alegoría.

Desde addendo menores estamos comprometidos y creemos firmemente que se debe facilitar desde todos los ámbitos el acceso a la educación con los medios y recursos adecuados para que estos menores no pierdan el tren.

Pensamos que la formación y la educación son los auténticos soportes de la sociedad. Por eso, reconocemos y fomentamos la gran labor de madres, padres, tutores que con gran esfuerzo, cariño e implicación hacen todo lo que pueden durante el estado de alarma. También nuestra gratitud a los equipos docentes de los centros educativos que soportan una carga de trabajo tres veces superior a la ‘normal’ y con medios en ocasiones insuficientes. Y por supuesto, a nuestros niños y niñas, que nos asombran día a día con su capacidad de adaptación y sus tremendas ganas de aprender, ellos son los verdaderos superhéroes.

«En cuestiones de cultura y de saber, sólo se pierde lo que se guarda; sólo se gana lo que se da.» Antonio Machado

Artículo: menores ante al confinamiento