Por Rubén Ramos Fernández

La actual situación de aislamiento aumenta el riesgo de niños y niñas a sufrir malos tratos en sus hogares. La violencia intrafamiliar es una triste realidad que sigue estando presente en nuestro país y que se puede ver acusada por la actual coyuntura que nos obliga a permanecer las 24 horas del día en casa, un concepto que yo denomino «convivencia total».

El entorno familiar en lugar de ser un espacio de confort y seguridad se convierte para algunos niños, niñas y adolescentes en una especie de cárcel y no precisamente con barrotes de oro. Es en estos espacios vulnerables donde también se juntan otras problemáticas que no son favorecedoras: hacinamiento en la vivienda, estrés por el estado de alarma, mala situación económica,  pérdida del trabajo…en definitiva, factores que no promueven el desarrollo saludable de un menor.

Debemos, tener muy presente que la violencia física, psicológica y el abandono en edades tempranas son las formas más destructoras para el desarrollo de una persona, y que por supuesto deja graves secuelas de por vida.

¿Qué podemos hacer desde addendo?

Desde addendo menores queremos dotar a los profesionales que forman parte de la vida de nuestros niños y niñas, como son profesores, médicos, fuerzas y cuerpos de seguridad, monitores o entrenadores deportivos, de las herramientas necesarias para conseguir una detección temprana de los malos tratos en la infancia.

En muchas ocasiones, resulta difícil saber si un niño/a está sufriendo maltrato, ya que muchas veces no tienen desarrollada la capacidad verbal para expresar lo que está pasando en el hogar o simplemente no entienden y tienen miedo. Por eso, estos mecanismos y estrategias que ofrecemos son imprescindibles para detectar esas primeras llamadas de atención a falta de señales físicas objetivas.

Ofrecer una ayuda inmediata y eficaz en estos casos es primordial. Conoce los cursos que ofrecemos en addendo menores