Entrevista a Cristina Hidalgo Moratinos, Jueza Titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer de Vitoria-Gasteiz.

¿Cuéntanos sobre tu trayectoria en el ámbito judicial y con respecto a tu trabajo frente a la violencia de género?

– En mis tres destinos como juez , siempre he conocido de asuntos relacionados con la violencia de género y doméstica siendo mi actual destino un juzgado especializado en materia de violencia de género. Se trata de una materia muy delicada y sensible. Considero que los jueces que estamos al frente de un Juzgado de Violencia sobre la Mujer, nos podemos sentir más presionados a la hora de tomar decisiones, ya que las mismas pueden tener trascendencia en caso de que se produzca un desenlace más grave que el inicialmente denunciado. Desde mi experiencia, puedo decir que en el ámbito judicial existen todos los mecanismos adecuados para la protección de las mujeres víctimas de violencia de género, si bien pese a todos los medios de los que disponemos a veces se producen hechos más graves que en ningún caso se pueden prever.

Desde tu perspectiva ¿cuál es el principal problema que afecta a las mujeres? 

– El problema social de la violencia de género es prioritario. Este problema se da en todas las clases sociales independientemente de los niveles culturales o económicos, siendo más vulnerables aquellas mujeres que no trabajan, ya que están condicionadas por la dependencia económica con su agresor. Sus consecuencias, en general graves, dependerán de la personalidad de cada mujer. La mayor parte de ellas, presentan afectación psicológica con altos índices de angustia y depresión con sentimientos de autodesvalorización e inseguridad, precisando de apoyo psicológico e incluso farmacológico, que les ayude a tomar conciencia del problema y adquirir habilidades para afrontarlo. A estos daños hay que añadir los causados a los hijos que viven en estos ambientes de violencia.

¿Falta formación para los profesionales que trabajan con las víctimas de violencia de género?

-Creo que los recursos que se ponen a disposición de las mujeres víctimas de violencia de género están formados por personal cualificado que cuentan con las herramientas y los medios necesarios para acompañarlas y orientarlas durante todo su proceso. La formación que reciben es adecuada si bien se debería incidir en la igualdad efectiva entre hombres y mujeres en todas las áreas y actividades y en todos los niveles, es decir, promover esta igualdad de manera transversal en todos los sectores de la sociedad.

Por otra parte, la educación es fundamental en la erradicación de la violencia de género. Por ello, el personal docente también debe contar con una formación adecuada en materia de igualdad ya que el contexto educativo constituye un espacio de crecimiento personal y de concienciación sobre la relevancia de los valores que se inculcan desde la infancia, y que a buen seguro resultarán de gran utilidad en la vida adulta.

¿Qué te gustaría ofrecer en addendo Mujer? ¿Por qué es importante la formación?

-Me gustaría acercar y dar a conocer a los distintos colectivos la problemática de la violencia de género y las soluciones que se ofrecen en el ámbito judicial para apartar a las mujeres de estas situaciones. Por regla general, las mujeres antes de acudir al Juzgado de Violencia acuden a otro tipo de ayudas, solicitando información y asesoramiento a través de los servicios sociales y áreas especializadas encargadas de apoyar psicológicamente a estas mujeres. Tras pasar por esta previa orientación, suelen dar el paso de denunciar a su agresor.

Desde que se decretara el estado de alarma por la Covid-19 tanto en España como en otros países, se ha producido un incremento de las llamadas de emergencia y una disminución de las denuncias por violencia familiar y en la pareja. ¿Cómo se puede explicar esto?, ¿Qué podemos hacer al respecto?

-El hecho de que haya bajado el número de denuncias por violencia de género, no quiere decir que este tipo de violencia haya disminuido. Los Juzgados de Violencia sobre la Mujer no son sólo competentes para el conocimiento de los actos violentos de carácter físico y psicológico de hombres hacia mujeres, sino también para el conocimiento de los delitos de quebrantamiento de condena y de medida cautelar que sí pueden haberse vistos reducidos como consecuencia de las medidas de confinamiento acordadas. Es posible que muchos casos afloren con posterioridad. Las mujeres durante el confinamiento han tenido dificultades para acudir a recursos de apoyo pese a que los Juzgados de Violencia sobre la Mujer han seguido funcionando cubriendo servicios esenciales. Habrá que esperar algún tiempo para poder conocer datos veraces del número de denuncias y de las intervenciones policiales producidas durante ese tiempo.

Cuando una mujer se atreve a denunciar se enfrenta a una revictimización, ¿cómo se puede evitar?

-Es posible esa revictimización y hay que tratar de evitar que el contacto de la víctima con la administración de justicia suponga una nueva fuente de sufrimiento ofreciendo a la mujer un trato que evite su culpabilización. Cuando la mujer da el paso de denunciar, no puede percibir insensibilidad o indiferencia en el sistema judicial. Dado que la víctima puede tener que declarar varias veces a lo largo de todo el proceso judicial, es recomendable que el día del juicio declare por vídeoconferencia para evitar el contacto visual con el investigado, que la vista se celebre a puerta cerrada o que se adopten cualesquiera otras medidas de protección. Igualmente los jueces deben evitar que se les haga preguntas relacionadas con aspectos de su vida privada, que no tengan ninguna relevancia e impedir aquellas que hagan a la mujer sentirse culpable por haber denunciado una situación de maltrato.

También debe evitarse la difusión de cualquier información que permita identificar a las víctimas y garantizar que éstas queden debidamente informadas de las medidas que pueden adoptarse en fase de ejecución de sentencia y que la protejan debidamente cuando por ejemplo, el acusado haya accedido a la libertad condicional. Y en cuanto al cumplimiento de las medidas de prohibición de acercamiento y comunicación, la colocación de dispositivos electrónicos para controlar estas prohibiciones, puede dar mayor seguridad y tranquilidad a las víctimas