Por Cristina Hidalgo Moratinos

La vulnerabilidad de las mujeres víctimas de violencia de género se ha visto incrementada en situaciones como la vivida durante la crisis sanitaria que supuso un obligado confinamiento para la contención del virus y la protección de la colectividad. Este incremento se produce por distintas razones como por ejemplo la imposibilidad de la mujer de acceder a sus redes sociales de apoyo, a los servicios de salud o a otros servicios asistenciales. También influyen otros factores como la pérdida del empleo y de recursos económicos, lo que ha obligado a estas mujeres a soportar actos violentos y a continuar con esas relaciones asimétricas; en definitiva a no denunciar.

En el apartado I del RDL 12/2020, de 31 de marzo, de medidas urgentes en materia de protección y asistencia a las víctimas de violencia de género, se dice expresamente que «las mujeres víctimas de violencia de género son un colectivo especialmente vulnerable en situaciones de aislamiento domiciliario, por verse forzadas a convivir con su agresor, lo que las sitúa en una situación de mayor riesgo, como se ha venido demostrando con motivo de situaciones parcialmente análogas, como los periodos vacacionales sin situación de permanencia en domicilios, periodos en los que se disparan los casos de violencia de género y de violencia doméstica».

Más allá de estas afirmaciones, basadas en la experiencia adquirida por todos los años de lucha contra este tipo de violencia, contamos con algún dato que aporta mayor consistencia a la sospecha de aumento de la violencia durante el confinamiento y así, según información facilitada por el Ministerio de Igualdad, si comparamos el período del 1 al 30 de abril de 2019 con el del 1 al 30 de abril de 2020, el incremento de llamadas al 016, servicio telefónico de información y de asesoramiento jurídico en materia de violencia de género, fue del 60%. Concretando más, en el último boletín publicado por la Delegación de Gobierno contra la Violencia de Género, se dice expresamente que «durante el mes de abril de 2020 se han recibido 8.692 llamadas, siendo la cifra más alta de los tres últimos años y la segunda más alta de toda la serie, representando un 61,1% más que en abril del año 2019 (5.396 llamadas)» .

Por último, el día 4 de junio de 2020 la Delegada del Gobierno contra la Violencia de Género confirmó el incremento de llamadas al 016 desde el 14 de marzo al 31 de mayo que cifró en una 41,4%; las llamadas on line crecieron en un 450% en relación al mismo periodo del 2019 y, en cuanto al novedoso servicio de WhatsApp de apoyo emocional y psicológico a las víctimas, comunicó que se recibieron desde el 21 de marzo a 31 de mayo, 2038 llamadas; en relación a este último extremo la Delegada advierte que la utilización de este sistema revela un incremento de la utilización de «medios silenciosos» lo que evidencia la dificultad de las víctimas para pedir ayuda. En la misma intervención añadió que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado «comparten el diagnóstico de que hay un aumento de esta violencia por las redes sociales». Sin embargo y pese a ello, incluso cuando en este momento no se hayan publicado cifras al respecto, la percepción generalizada es que han disminuido las denuncias durante el estado de alarma.

En definitiva, nos encontramos ante una situación en la que muy probablemente ha aumentado la violencia contra la mujer en el ámbito familiar por parte de su pareja y además es probable que haya aumentado la cifra oculta de esta violencia pues a las causas ya conocidas en las que la víctima no da el paso de denunciar por miedo a represalias o temor de perder a sus hijos, se unen las dificultades para pedir ayuda y para denunciar como consecuencia del confinamiento. En este contexto también debe tenerse en cuenta la situación de riesgo a la que se han visto expuestos los menores cuya madre ha sido víctima de malos tratos. Los hijos de madres víctimas de violencia de género que conviven con el maltratador, resultan muy afectados pues la habitualidad y gravedad con la que se manifiestan los actos violentos del padre o pareja de la madre hacia ésta, afectan a los menores de manera directa, siendo en este contexto muy alta la posibilidad de que los niños y niñas sean víctima de maltrato.

Sería conveniente que tras el alzamiento de las restricciones impuestas en su momento, las víctimas pidan ayuda, consigan el asesoramiento y los apoyos necesarios y tomen la decisión de denunciar la violencia sufrida durante el confinamiento. Los delitos que se cometen en el ámbito de la violencia de género se han producido en distintas formas durante el estado de alarma. Los quebrantamientos de condena o medida cautelar han descendido siendo esto lógico porque la gente ha permanecido encerrada en sus casas siendo más difícil el contacto con exparejas al menos en la modalidad de aproximación física, pues también se comete delito de quebrantamiento al tratar de comunicarse el agresor con la víctima por cualquier medio de comunicación directo o indirecto, comunicación que ha podido darse durante el confinamiento al no ser éste obstáculo para intentar entablar comunicación vía telefónica, por redes sociales o a través de servicios de mensajería con sus víctimas.

Es posible que se produzca un repunte de las denuncias al acabar las restricciones, porque las mujeres no se hayan atrevido a denunciar por tener cerca a su maltratador, siendo posible que el riesgo haya sido muy alto en el periodo de confinamiento al estar ambos conviviendo en el mismo domicilio. Los homicidios han descendido también durante el periodo de confinamiento. El objetivo del maltratador es siempre el control, el dominio y el sometimiento dando el confinamiento al maltratador el entorno deseado. Sin perjuicio de los datos que se vayan obteniendo en relación al aumento del número de denuncias tras el estado de alarma, hay que concienciar a la población, y sobre todo a las mujeres víctimas de malos tratos, de la necesidad de denunciar, no solo ellas, sino también personas de su entorno y cualquier persona que sepa lo que está ocurriendo. Así, cualquier persona que tenga conocimiento de la situación en la que se encuentra una mujer víctima de violencia de género puede denunciar con independencia de la voluntad de aquellas porque desde los distintos ámbitos vamos a ayudarlas, orientarlas, asesorarlas y protegerlas así como intentar por todos los medios apartarlas de esa situación. Los delitos que se enmarcan dentro de la violencia de género son públicos y los puede denunciar cualquiera que tenga conocimiento de ellos.

Tendremos que esperar a contar con datos del Consejo General del Poder Judicial, Fiscalía General del Estado y del Ministerio de Interior para conocer en cifras el verdadero impacto de la crisis sanitaria en los delitos cometidos en el ámbito de la violencia de género. Habrá que analizar comparativamente con periodos de normalidad el número de denuncias, de intervenciones y seguimientos policiales, de órdenes de protección acordadas y de procedimientos penales incoados y tramitados durante y después de la pandemia para conocer el real efecto que el confinamiento y las medidas de limitación de movimientos hayan podido producir en estos tipos delictivos y en sus víctimas.

En todo caso, es obvio que esta situación ha afectado negativamente a estas mujeres, lo que nos obligará a extremar la diligencia a la hora de investigar los hechos que se denuncien y al valorar las circunstancias concurrentes para instar y acordar las medidas de protección adecuadas y, también, valorar todas esas circunstancias para dar respuesta a las reclamaciones civiles de familia que lleguen a los Juzgados de Violencia sobre la Mujer.

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