Por Vicente Martín Melchor

Cuando a través de los informativos tuvimos conocimiento de los primeros brotes de contagios de un virus Covid-19 del que nunca habíamos oído hablar, muchos de nosotros no pensábamos el impacto que ello iba atener en nuestras vidas a cortísimo plazo; impacto que hemos podido comprobar no solo se ha manifestado y se manifiesta en nuestra salud, sino, en otros ámbitos, como el económico y en el social.

La declaración del Covid-19 como pandemia, el día 11 de marzo, por la Organización Mundial de la Salud y la consiguiente adopción de medidas de protección de la Salud apoyadas en la declaración de estado de alarma el día 14 de marzo, que ha estado vigente hasta el pasado 21 de junio, supuso el inicio de un capítulo de nuestra historia, el cual todavía no hemos cerrado.

Durante casi 100 días, se ha librado una batalla sin precedentes y sin descanso en la que todos unidos y trabajando de manera coordinada, hemos podido demostrar lo mejor de nuestra naturaleza, la solidaridad. En este periodo de tiempo, los profesionales de la salud han sufrido conductas agresivas o discriminatorias por su condición, si bien no en sus centros de trabajo, si en sus entornos sociales y familiares, como daños de sus vehículos o viviendas, amenazas en lugares comunes de las comunidades de propietarios o incluso en las puertas de sus domicilios, todo ello motivado por el miedo de que nuestros sanitarios pudieran difundir el virus en sus entornos vecinales.

¿Qué nos pasa después de vivir una situación crítica?

Las situaciones criticas suponen una serie de acontecimientos que conllevan un gran impacto emocional. En el caso de los profesionales sanitarios, por la labor que desarrollan, se sitúan en un grupo de riesgo de desestabilización y padecimiento de estrés por el mero hecho del ejercicio de su profesión.

Este colectivo de la salud ha estado sometido a una situación con un alto impacto emocional, llegando incluso, a tener que tomar decisiones sobre las que no estaban preparados. De forma repetida y constante, han estado expuestos a experiencias de peligro reales para su salud, así como, a un alto número de fallecimientos de pacientes, tratando de suplir en muchas ocasiones, el acompañamiento y el posterior duelo que los familiares de estos pacientes no podían hacer.

Si a esto, le añadimos la sobrecarga de trabajo, la presión del tiempo, la responsabilidad, las demandas físicas, las demandas mentales y las demandas emocionales, resulta lógico que esto provoque emociones altamente intensas. Estas emociones y estos sentimientos, recordemos, que son normales ante situaciones que no lo son.

Tras esta vivencia extraordinaria y si las reacciones emocionales producidas por la misma no se gestionan adecuadamente, pueden aparecer desordenes psicológicos, como ataques de pánico, alteraciones en el estado de ánimo(depresiones), síndrome de Burnout e incluso, pasado un tiempo, trastorno por estrés postraumático (TEPT).

Para ello se ha elaborado las siguientes recomendaciones dirigidas a los profesionales de la salud:

  • Presta atención a tus emociones: es normal que te sientas cansado, asustado o enfadado. Probablemente te llegaran sentimientos de culpa, pero recuerda que no todo está bajo tu control, pero lo que si puedes controlar son tus pensamientos y tu comportamiento.
  • Expresa tus emociones y sentimientos: siempre que lo necesites busca el apoyo de tus familiares y/o compañeros de trabajo. Verbalizar como nos sentimos acerca de la situación vivida hará que normalicemos lo que pasa y no nos sintamos solos
  • Mantente activo: es importante mantenerse ocupado y buscar “espacios libres de estrés”.
  • Recupera rutinas: la rutina es buena para mantener la mente ocupada y puede ayudar a superar el trauma.
  • Cuídate y descansa: evita el consumo de alcohol y/o cualquier otro tipo de sustancia, intenta dormir lo suficiente, respeta los descansos, tanto dentro como fuera del trabajo e intenta llevar una dieta saludable.
  • Cambia los pensamientos: modifica tus pensamientos negativos y recuerdos intrusivos relacionados con la situación estresante y cámbialos.
  • Muestra confianza en el futuro: no olvides que sigues trabajando con personas que dependen de ti y que estas pueden estar asustadas o nerviosas. Muéstrate seguro y tranquilo, así reducirás su preocupación.
  • Buscar ayuda profesional: no niegues el impacto que esta situación critica te haya podido ocasionar y pon en marcha herramientas que te sirvieron en el pasado ante situaciones similares de estrés.

En addendo Sanidad hemos puesto en marcha programas específicos para cuidar y salvaguardar la salud mental y física del personal sanitario.